COMPETITIVIDAD Y CUALIFICACIÓN LABORAL - Adhemar Poma de Chama

COMPETITIVIDAD Y CUALIFICACIÓN LABORAL - Adhemar Poma de Chama
20 Enero, 2019

La concordancia entre cualificación laboral y competitividad se constituye en un  factor clave para superar las brechas de pobreza en Bolivia

Hablar de competitividad en estos tiempos de descolonización, no es muy común en Bolivia. Sin embargo, la realidad demuestra que buena parte de los países del mundo considera que la competitividad es un asunto de primer nivel. Gobiernos de diversas tendencias políticas han implementado medidas para perfeccionar su institucionalidad, desarrollar talento humano especializado, mantener la estabilidad económica, entre otras acciones, para aumentar su competitividad en el contexto internacional.

 

Podría entenderse la competitividad como la capacidad que tiene un país, una empresa o una persona para suministrar bienes y servicios igual o más eficientemente que sus competidores. No obstante, a decir del profesor Marcos Tulio Álvarez, la competitividad no debe limitarse al mero hecho de competir, sino también debe contemplar la mejora continua y la búsqueda permanente de la excelencia. La competitividad comienza por la persona que debe esforzarse todos los días por ser el mejor en lo que hace. 

 

Aquí cobra valor significativo el papel de la cualificación laboral. Cuando ésta está orientada al “sujeto aprendiz”, respondiendo a sus necesidades y demandas, promoviendo actitudes y valores como la iniciativa, la emprendeduría y la innovación, se constituye en catalizadora de la competitividad. Se trata de articular prácticas andragógicas (educación de adultos) y prácticas laborales para potenciar al máximo la capacidad de las personas. Experiencias internacionales de transformación productiva (Suecia, Singapur, México) demuestran que es posible crear un fuerte vínculo entre cualificación laboral y competitividad, entre educación y crecimiento económico sostenible. 

 

Considerando que la globalización está volviendo obsoletos los saberes actuales, la renovación y el desarrollo permanente de los conocimientos, habilidades y destrezas de los trabajadores es primordial. Para ello, la instalación, por ejemplo, de diferentes mecanismos de remuneración y sistemas de incentivos que promuevan innovaciones y mejoras en la cualificación laboral, debe ser una alternativa seria de decisión. Asimismo, la implementación de programas de reconversión  y actualización laboral, desde los centros de educación técnica y tecnológica, con un fuerte componente de emprendedurismo orientados a miles de trabajadores desocupados, puede constituirse en una nueva alternativa novedosa de servicio educativo. 

 

De acuerdo con anuncios gubernamentales, el Presupuesto General del Estado contemplará para el año 2012 una “fuerte inversión social” que estará distribuida en los sectores de salud y educación, sustancialmente. Reconozcamos que dicha inversión estará dirigida al pago de haberes para maestros y médicos y a otros servicios para la manutención de ambos sectores. Lo que no esta mal, en absoluto. Sin embargo, no existe claridad sobre una real y verdadera inversión en la cualificación de los trabajadores, en su capacitación, en su reconversión laboral; tampoco hay previsión sobre los sectores que demandarán “mano y mente de obra calificadas”, para este año y los próximos; aspectos que permitirían una proyección sobre la inversión que debe hacerse en el capital humano de nuestro país. 

 

Únicamente medidas disruptivas y de alto impacto provenientes de diferentes sectores sociales, económicos y políticos pondrán a la cualificación laboral como un elemento detonador de la competitividad del país en el actual entorno global.