En varios países se utiliza la expresión «pensar fuera de la caja» para denotar la necesidad de salir de esquemas o cánones prestablecidos; es decir: ir más allá de lo instituido o lo prescrito, desarrollando ideas «subversivas» para y desde el cerebro, que provoquen olvidar normas o ignorar preceptos mentales que muchas veces oprimen sin saberlo.
INNOVACIÓN Y RESILIENCIA EN LAS ORGANIZACIONES EN TIEMPOS DE CRISIS
Ma. Nelly Pereira A. - Adhemar Poma de Chama
En varios países se utiliza la expresión «pensar fuera de la caja» para denotar la necesidad de salir de esquemas o cánones prestablecidos; es decir: ir más allá de lo instituido o lo prescrito, desarrollando ideas «subversivas» para y desde el cerebro, que provoquen olvidar normas o ignorar preceptos mentales que muchas veces oprimen sin saberlo. Esto se aplica perfectamente a la realidad de las organizaciones actuales, y hoy se dice que si ellas no innovan, están predestinadas a morir. La innovación en la organización y en sus integrantes debería ser como el agua a los peces o el oxígeno a las personas.
Por ejemplo, normalmente se cree que la colaboración hacia a los otros podría ser retribuida por los favorecidos, puesto que en la primera oportunidad se exigiría la devolución del favor; pero recientes investigaciones revelan que el beneficio es inmediato para la persona que ayuda, independientemente de si hay retribución o no, impactando efectivamente en la salud y los sentimientos, fundamentales para aumentar la productividad en la empresa. Y es que cuando un trabajador colabora con sus pares, las áreas cerebrales relacionadas con el bienestar se avivan con prontitud.
Efectivamente, la innovación de hábitos, costumbres o culturas arraigadas en la organización puede modificar la estructura del comportamiento de las instituciones en beneficio de todos sus integrantes. Acciones como socorrer, escuchar y compartir entre pares, hará más felices a todos y sin lugar a dudas los resultados se verán plasmados en un mejor rendimiento en la institución, mejores servicios y, por supuesto, mayores resultados para la organización. El «conjunto de cerebros» que componen la institución se empapará de dopamina, aquella hormona responsable de provocar la motivación, la recompensa y el aprendizaje en la persona, haciendo nuestra vida y la de todos mucho mejor.
Pero para «pensar fuera de la caja», se requiere decisión y acción en todos los niveles de la organización: desde la alta dirección hasta los niveles operativos, moviéndose en positivo y haciéndola prosperar; de lo contrario, la suerte de la empresa estará echada.
A todo ello, hay que sumar una incesante necesidad de hacer las cosas bien, no porque nos sintamos obligados a hacerlo sino porque así debe ser. Las cosas bien hechas en la organización son las que asegurarán el éxito. La mayoría de las tareas que requieren que se hagan con éxito dependen de nuestra capacidad de reflexión «pensando fuera de la caja». Así, el trabajo bien hecho e innovador será un factor de éxito categórico.
(*) Ma. Nelly Pereira A., es Trabajadora Social.
(**) Adhemar Poma de Chama, es Educador y Comunicador.